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En el cuento “La mujer que no”, el escritor mexicano Jorge Ibargüengoitia relata los diferentes acercamientos malogrados hacia esta mujer, que el autor denomina ella, desde un punto de vista autobiográfico y con tono paródico. Ella le produce un “calor interior” que siempre parece estar cerca de consumarse, pero acaba siempre postergándose; son las relaciones que “podrían ser” y la negación constante de esta misma esperanza. Del mismo modo que “La mujer que no” de Ibargüengoitia es la expresión máxima de la frustración por poseer el objeto de deseo, la conocida traducción de Borges de “La metamorfosis” es la quimera literaria que un lector hedonista desearía. Es la promesa de la traducción que podría haber sido y no fue.

Cierta famosa editorial argentina ha publicado numerosas ediciones (la última de 2016) de “La metamorfosis” de Kafka donde presume en su portada de tener una “traducción y prólogo de Jorge Luis Borges”, cuando parece claro que el autor argentino no es el traductor de todos los cuentos. El propio Borges declaró en varias ocasiones que tradujo algunos relatos de Kafka pero no “La metamorfosis”; de hecho, incluso mostró desacuerdo con la traducción del título, ya que consideraba que “Die Verwandlung” debería ser traducido como “La transformación” y no “La metamorfosis”.

Entonces, si el propio Borges dijo que no lo tradujo, ¿por qué se habla de una traducción suya y de dónde ha salido ese texto? Fernando Sorrentino se preguntó en su artículo “El kafkiano caso de la Verwandlung que Borges jamás tradujo” (1996) no solo cómo él no lo había advertido antes, sino como era posible que ninguno de los numerosísimos estudiosos de Borges no hubiera reparado en lo evidente. En su artículo demuestra con unos pocos ejemplos cómo la traducción, además de ser de poca calidad, revela claros rasgos peninsulares que hacen imposible la atribución a un latinoamericano (ejemplo de ello podría ser el uso de “coger”, conocido por su significado sexual en gran parte de Latinoamérica).

Se creyó durante mucho tiempo que se trataba de una traducción anónima que había pululado por ahí y que al incluir algunos cuentos traducidos por Borges se decidió simplificar, por razones tipográficas, y ponerle como traductor de todos los textos. Sin embargo, se ha descubierto que los textos fueron publicados en diferentes números de la Revista de Occidente entre 1925 y 1932 sin nombrar el traductor. Por desgracia, durante la Guerra Civil se quemó el archivo de la revista, de modo que no se conserva ningún registro anterior a 1936. Pestaña Castro, de hecho, atribuye a Borges el haberse aprovechado de las quema de los papeles y apropiarse de la traducción. Borges declaró al final de su vida: “es mejor plagiar a otros y no plagiarse a sí mismo. En todo caso, es lo que siempre he hecho, prefiero plagiar a otros”.

La posibilidad de estar leyendo una traducción de Borges de “La metamorfosis” nos produce casi el mismo efecto eufórico y orgiástico que la proyección de la consumación del acto sexual con ella en el texto de Ibargüengoitia: “¡Oh, dulce concupiscencia de la carne! Refugio de los pecadores, consuelo de los afligidos, alivio de los enfermos mentales, diversión de los pobres, esparcimiento de los intelectuales, lujo de los ancianos”. La idea de juntar a estos dos genios en una obra cumbre de la literatura nos ciega tanto que acabamos por obviar la calidad de la traducción o la veracidad de la portada, y así, llevados por el puro deseo de lo imposible, compramos una y otra vez esta edición para satisfacer nuestro deseo de lo imposible. De ahí que, el infortunio y el sino del protagonista del cuento de Ibargüengoitia y el del lector de esta traducción acaben por pertenecer al mundo de los que no: “ahora solo me queda la foto que tengo en mi escritorio, y el pensamiento de que las mujeres que no he tenido (como ocurre a todos los grandes seductores de la historia) son más numerosas que las arenas del mar” (Ibargüengoitia).

Referencias:

http://www.literatura.us/jorge/mujer.html

https://www.borges.pitt.edu/sites/default/files/Sorrentino%20El%20Kafkiano.pdf

https://pendientedemigracion.ucm.es/info/especulo/numero11/verwandl.html

http://elpais.com/diario/1999/09/28/cultura/938469602_850215.html

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